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Necesidades y cambios

 

Los puntos de encuentro del arte se han desconfigurado con las necesidades y cambios que la sociedad ha ido sufriendo a lo largo del tiempo. No es nada nuevo. Se han buscado formas de innovar, de romper con lo pasado y de buscar lo futuro.

 

Es una inquietud, la de transformar y cuestionar lo que está pasando. Nos encontramos en un punto de inflexión donde no vemos forma de avanzar, por eso más que nunca, buscamos cómo hacerlo.

 

Los espacios de arte se han congelado, y se han vuelto, o siempre lo han sido, un lugar cómodo y sencillo de presentación. Buscamos lo efímero e intranscendente. Hemos visto lo inaccesible de éstos y los nuevos medios, estrategias de comunicación y difusión están dando lugar a formas de presentación, interacción y reflexión con nuevos proyectos y espacios no permanentes como muestra de algo instantáneo y accesible.

 

Cada vez nos encontramos más iniciativas en las que el espacio de arte se modifica llevándolo a un terreno casero y de invasión de lo personal, como es el caso de BLOCK PARTY, donde cuatro casas cercanas se abren como lugar expositivo. Evento comisariado en Washington por Kiki Johnson, Kate Hillseth, Daniel Ingroff y  Paul Pescador.

 

El espacio íntimo/privado se abre hacia una invasión ajena generando un interés de los espectadores, no sólo en la propia obra mostrada, sino también en el contexto mostrado. El propio espacio en sí es configurador de los términos presentados. Ya no es un contendor neutro, blanco e impoluto que da pie a una “libre” interpretación de la pieza; sino que es un espacio de caos, de imágenes y de movimiento.

 

¿Por qué nos interesa mostrar las obras en espacios así o ya no es el valor de la pieza de arte lo que importa sino los efectos que surgen alrededor de la misma y su lugar de presentación?

Dónde y cuándo. Esa es la cuestión.

 

 

M. Peleteiro.